lunes, 16 de marzo de 2009
Bendición Celta
Que el viento siempre esté detrás de tí y la lluvia caiga suave sobre tus campos.
Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano.
Que vivas por el tiempo que tú quieras, y que siempre quieras vivir plenamente.
Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron, pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron.
Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos, pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron fieles.
Recuerda siempre olvidar los problemas que ya pasaron, pero nunca olvides recordar las bendiciones de cada día.
Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado.
Que nunca caiga el techo encima tuyo y que los amigos reunidos debajo de él nunca se vayan.
Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío, una luna llena en una noche oscura, y que el camino siempre se abra a tu puerta.
Que vivas cien años, con un año extra para arrepentirte! Que el Señor te guarde en su mano, y no apriete mucho su puño.
Que tus vecinos te respeten, los problemas te abandonen, los ángeles te protejan, y el cielo te acoja.
Y que la fortuna de las colinas irlandesas te abrace.
Que las bendiciones de San Patricio te contemplen.
Que tus bolsillos estén pesados, y tu corazón ligero.
Que la buena suerte te persiga, y cada día y cada noche tengas muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto al fuego, risas para consolarte aquellos a quienes amas cerca de tí, y todo lo que tu corazón desee! Que Dios esté contigo y te bendiga, que veas a los hijos de tus hijos, que el infortunio te sea breve, y te deje rico en bendiciones.
Que no conozcas nada más que la felicidad.
Desde este día en adelante, que Dios te conceda muchos años de vida, de seguro Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles.
El caballito de madera!
Como era pequeño le llevaba sobre sus hombros por mucho rato.
Luego le puso sobre sus pies y le dijo que tendría que caminar hasta la casa.
Al rato el pequeño lloraba porque estaba muy cansado, demasiado cansado para tomar un paso más.
El padre cortó un palito y lo limpió muy bien de toda astilla mientras el niño observaba.
Al terminar, dijo: "Mira, hijo, te presento con tu propio caballito para que te lleve a casa."
Encantado, el niño se montó sobre su caballito y felizmente llegó a su casa.
Y en casa dio vueltas por todo el jardín hasta que tuvo que ir a bañarse y acostarse, ya rendido.
A veces nuestro Padre nos lleva y a veces nos deja caminar, y muchas veces creemos que ya no podemos más cuando alguien, movido por El, nos ofrece un caballito - una idea, una promesa, una canción nueva, un cariño, una oración intercesora, lo que sea, y sobre ese corcel llegamos a la meta.
¿Necesitan un caballito?
El Sabio de Egipto
El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros.
Las únicas piezas de mobiliario era una cama, una mesa y un banco.
-¿Dónde están sus muebles? Pregunto el turista.
- Y el sabio, rápidamente, también preguntó: ¿Y donde están los suyos? - ¿Los míos?, se sorprendió el turista.
¡Pero yo estoy aquí solamente de paso! - Yo también.
Concluyo el sabio.
La vida en la tierra es solamente temporal.
Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices.
El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden.
Por eso existen momentos inolvidables y personas incomparables.
1.Dios no te preguntara que modelo de auto usabas; te preguntara a cuántas gente llevaste.
2.Dios no te preguntara los metros cuadrados de tu casa; te preguntara a cuánta gente recibiste en ella.
3.Dios no te preguntara la marca de la ropa en tu armario; te preguntara a cuántos ayudaste a vestirse.
4.Dios no te preguntara cuan alto era tu sueldo; te preguntara si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
5.Dios no te preguntara cuál era tu titulo; te preguntara si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6.Dios no te preguntara cuántos amigos tenías; te preguntara cuanta gente te considera su amigo.
7.Dios no te preguntara en que vecindario vivías; te preguntara como tratabas a tus vecinos.
8.Dios no te preguntara el color de tu piel; te preguntara por la pureza de tu interior.
lunes, 2 de marzo de 2009
CONVERSACION JESUS CON SATANAS
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miércoles, 4 de febrero de 2009
Cuento de tagore
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Yahoo! Cocina
Recetas prácticas y comida saludable
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jueves, 2 de octubre de 2008
R El buen humor...
Los santos fueron santos, pero también fueron alegres.
Santa Teresa de Jesús decía: "Un santo triste es un triste santo".
No me imagino a Jesús serio, ni a María.
Hubo mucha seriedad en mi vida, demasiada formalidad.
Muchas cosas me robaron la alegría, fueron ladrones de mi buen humor.
El buen humor no es sólo reír ante un chiste, no es la carcajada fácil, aunque reír ayuda.
El buen humor es una actitud frente a la vida, es reconocer el lado alegre de los hechos y de las circunstancias.
El buen humor ayuda a aliviar las congojas y las culpas.
El buen humor transforma nuestros melodramas en comedias.
La ironía es la caricatura del buen humor.
La ironía hiere, el buen humor cura.
La ironía ridiculiza, el buen humor crea puentes.
Humor es espíritu, actitud, ingenio, alivio, sonrisa, esperanza.
Tú eres, Señor, la causa de mi alegría.
Si los Apóstoles se sentían tan bien contigo, no creo que haya sido por tu severidad, sino por tu buen carácter, por tu buen humor.
Que sepa reírme de mí mismo, el primer peldaño del buen humor.
Que nunca me ría de los demás, el primer peldaño de la tristeza.
Ante la seriedad, un poco de soltura.
Ante la rigidez, un poco de flexibilidad interior.
Que sepa tener buen humor hará de mi vejez un camino de luz; sabré entusiasmar a otros, sabré reírme con otros.
Amén.
P. Ernesto Giobando s.j.
La mujer perfecta
- Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?
- Sí, pensé –respondió Nasrudin. –
En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.
Entonces, resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material.
- ¿Y por qué no te casaste con ella?
- ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto…
La zorra y el mono
Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole que había encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevárselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien lo cogiera, ya que era una prerrogativa real.
El mono se acercó sin más reflexión, y quedó prensado en el cepo.
Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella trampa, repuso:
-"¡Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes reinar entre todos los animales!".
No te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus posibles éxitos o peligros.
La fábula nos recuerda que todos necesitamos enfrentar la realidad de nuestras limitaciones. .. y todos las tenemos, aunque pareciera que algunos tuvieran muy pocas. Lo cierto es que Dios nos ha concedido dones particulares que necesitamos utilizar al máximo para poder cumplir con Sus propósitos en nuestra vida y de esa manera vivir vidas plenas de satisfacción
sábado, 27 de septiembre de 2008
dos hermanos
Ellos vivían en granjas separada pero un día…
Cayeron en un conflicto, este fue el primer problema serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua.
Comenzó con un pequeño malentendido y
fue creciendo …
hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.
- Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero "Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso".
-"Sí", dijo el mayor de los hermanos, "tengo un trabajo para usted.
Mire al otro lado del arroyo, en aquella granja vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor.
La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros pero él desvío el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor.
¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más."
El carpintero le dijo: "creo que comprendo la situación".
El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo.
Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo.
El granjero quedó con los ojos completamente abiertos, su quijada cayó.
No había ninguna cerca de dos metros. En su lugar había un puente que unía las dos granjas a través del arroyo.
Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.
En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano mayor le dijo:
-"Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho".
Estaban en su reconciliació n los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas.
-"No, espera". "Quédate unos cuantos días tengo muchos proyectos para ti", le dijo el hermano mayor al carpintero.
"Me gustaría quedarme", dijo el carpintero, "pero tengo muchos puentes por construir".
Muchas veces dejamos que los malentendidos o enojos nos alejen de la gente que queremos, muchas veces permitimos que el orgullo se anteponga a los sentimientos,
No permitas que un pequeño desliz malogre una gran amistad...
Recuerda que el silencio a veces es la mejor respuesta...
Una casa feliz es lo que más importa. Haz todo lo que esté a tu alcance para crear un ambiente en armonÍa.
Recuerda que la mejor relación es aquella donde el amor entre dos personas es mayor de que la necesidad que ellas tienen una por la otra.
martes, 16 de septiembre de 2008
EL SOMBRERO MAGICO
Cuando yo era niño pasaba todos los veranos en el pueblo de la sierra.
muy bien, pero sin darme cuenta vino el atardecer, el sol se escondía
entre los árboles, el aire era fresco y con ese olor que deja la
lluvia reciente, ya se veían las primeras estrellas en el cielo, los
pájaros formaban con sus cantos un enorme jolgorio... Y allí estaba,
sobre un viejo tronco, con un hermoso sombrero, mi amigo Sintosis. Me
acerqué a él despacio, aún no nos conocíamos, y le dije: ¿Quién eres?
de mi padre pero no estoy tan seguro de que sea mágico.
viejo duende llamado Estorio. Tenía tres hijos: Tosis, Antosis y
forma de ver las cosas por lo que siempre solíamos pensar de forma
diferente. Nuestra madre, llamada Olma, hacía tiempo que ya no estaba
con nosotros, pues a todos los duendes nos llega el momento de
descansar, de volver a la naturaleza y fundirnos con ella, porque los
duendes nunca morimos, estamos hechos de energía y cuando esta energía
se gasta con el tiempo, vuelve al lugar de donde surgió, a la Madre
felices en nuestro enorme árbol, un viejo pero vigoroso abeto, el más
confortable hogar para un duende del bosque.
Todos trabajábamos, pues Tosis tenía ya 203 años, Antosis 240 y yo
285, por lo que no éramos duendes-niños, sino más bien
duendes-jóvenes, listos y preparados para participar en todas las
labores del bosque y ayudar en la comunidad de duendes. No se si lo
sabréis pero los duendes siempre estamos muy ocupados; ayudamos a
todos los seres del bosque para que crezcan sanos; avisamos a las
hormigas de cuando va a llover para que se refugien y cierren el
hormiguero; ayudamos a los pájaros a construir sus nidos con pequeñas
ramitas; y cuando una cría de conejo o ardilla se pierde en el bosque
la llevamos junto a sus padres; también solemos esconder las botas o
las gorras de los cazadores para entorpecer su caza, incluso en el
último instante les movemos la escopeta o espantamos al animal para
que se escape. Cuando llega la primavera, tras un frío invierno donde
todo parece dormir, les hacemos cosquillas a las plantas, a los
matorrales y a los árboles para que despierten del invierno y estallen
en miles de flores multicolores. Especialmente sensibles a nuestras
cosquillas son los almendros, por eso son los primeros en mostrar sus
blancas flores. Este es, sin duda, el trabajo que más nos gusta a los
duendes, aunque a veces es duro, pues hay arbustos muy tacaños que se
niegan a florecer y entonces nos toca cantarles y bailarles, algo a lo
que no se resisten, cada sonrisa es como una flor.
Como puedes ver éramos una familia feliz, todo lo feliz que puede ser
un duende. Sólo una cosa parecía preocupar a nuestro padre Estorio,
por las noches junto al fuego se pasaba horas y horas observando con
preocupación su sombrero mágico, el sombrero Vortud, el sombrero que
conduce a su dueño por el camino del bien y la felicidad. Este
sombrero lo recibió como regalo de un misterioso mago al cual ayudó
varias veces, mucho tiempo atrás. No recuerdo muy bien su nombre...
¡Ah sí! El mago Mestron. Debió quedar muy contento con la ayuda que
nuestro padre le prestó, para regalarle nada menos que ¡un sombrero
mágico! El sombrero Vortud que ayuda a llevar una vida digna y llena
de alegrías. Pero antes de entregarlo a mi padre el mago le puso una
condición, que el sombrero debía pasar de padres a hijos. Sin embargo
nada dijo para los casos en que el hijo no es uno... ¡sino tres! Así
pues la felicidad de nuestro padre Estorio estaba empañada por esta
preocupación ¿a quien de sus tres hijos dejaría el sombrero mágico
Vortud?
Mi padre nos quería mucho a los tres, cada uno de nosotros éramos muy
diferentes, pero para él cualquiera de nosotros merecía recibir el
sombrero Vortud. Para elegir a uno, ser justo y no equivocarse decidió
observarnos muy bien, con mucha atención, tenía que resolver el
problema pronto, pues la hora de fundir su energía con la energía de
la naturaleza estaba muy cerca. Al igual que sucedió con su querida
Olma, su esposa, él también merecía descansar y dormir, por muchos
años, mecido por el viento y acariciado por los rayos del sol.
Estorio, mi padre, en sus observaciones, vio que Tosis era un soñador,
un fantasioso que creaba a su alrededor mundos inexistentes, que
otorgaba a las cosas cualidades que no tienen, bueno... a veces sí
acertaba y eso le daba ánimos para seguir soñando. Antosis sin
embargo, era más práctico, sólo veía aquello que, evidentemente, se
ofrecía a sus ojos, no otorgaba cualidades a las cosas a menos que se
le enseñara a verlas, y se divertía mucho contradiciendo a Tosis en
cada una de sus nuevas ideas. Esos sí, cuando no podía fruncía el ceño
diciéndose a si mismo ¡no lo entiendo, no lo entiendo! Por otra parte,
yo, Sintosis, no me parecía en nada a mis hermanos, ni otorgaba ni
dejaba de otorgar cualidades a las cosas, pero tenía la habilidad de
poner paz entre las disputas de Tosis y Antosis. Cuando veía que uno
tenía razón se la daba y el otro la aceptaba, estábamos los tres muy
unidos, juntos aprendíamos muchas cosas nuevas sobre la vida en el
bosque. Nos queríamos como buenos amigos y, claro está, como buenos
hermanos.
Así pues mi padre no encontraba una razón, un buen motivo que le
hiciera elegir a uno u otro. Pero no se rindió, pensó y pensó y siguió
pensando durante más de tres meses, ya sabes que para los duendes el
tiempo no corre tan deprisa como para vosotros. Y finalmente tuvo una
brillante idea, por lo que convocó a toda la comunidad de duendes del
bosque para que escucharan la decisión que tomaba sobre el sombrero
mágico Vortud.
Todos se reunieron en el claro principal del bosque, donde solemos
tener nuestras reuniones y celebrar las fiestas. Cuando acudimos nos
quedamos sorprendidos al ver, sobre un viejo árbol, tres sombreros
idénticos ¡iguales que
Vortud! Mi padre estaba sentado al lado de ellos, nos miraba y sonreía
feliz.
pajarillo, conejo, o ardilla curiosa, Estorio se alzo sobre el tronco
y dijo con voz grave pero divertida: "Todos sabéis que pronto os
dejaré para dormir y descansar, en los brazos de nuestra Madre
Naturaleza, y todos conocéis el regalo que el mago Mestron me hizo, el
sombrero mágico Vortud que confiere al que lo posee una vida digna y
feliz, el cual tengo que entregar en herencia a uno de mis hijos. Si
os preguntara cuál de mis hijos es merecedor, por su comportamiento y
buenos sentimientos, de poseerlo, tendríais el mismo dilema que he
tenido yo durante varios años, pues los tres son buenos hijos, los
tres son trabajadores, los tres son respetuosos y generosos de verdad.
Durante algún tiempo estuve disgustado y contrariado por esta carga,
pero... ¿cómo puedo estarlo? La vida me dio tres bendiciones, tres
hijos de los que sentirme orgulloso, debo pues estar agradecido y
agradecido estoy de corazón... Mis tres hijos tendrán cada uno su
sombrero mágico Vortud."
Se oyó un murmullo a su alrededor. ¿Cómo puede ser que ahora tenga
tres sombreros mágicos? ¿De dónde habrá sacado los otros dos? Y cosas
así nos decíamos unos a otros. Los tres hermanos nos mirábamos los
unos a los otros entre incrédulos y divertidos, no ambicionábamos el
sombrero, y lo que padre decidiera bien estaría.
Mi padre alzó las manos en señal de silencio, todos enmudecieron, y
entonces dijo: "No, no existen tres sombreros mágicos, solo hay un
para que su dueño sepa ser agradecido de verdad; para que sea
responsable de todos sus actos; sencillo en su forma de vivir;
comprensivo con todos; generoso, humilde y honesto, y así poder llevar
una vida dichosa y feliz. Por lo tanto dos de estos sombreros no son
mágicos pero los tres son idénticos, tan parecidos que ni yo mismo
sabría distinguirlos. Hijos míos, coged cada uno un sombrero y
guardadlo como si fuera el auténtico, pues podría serlo, y tratad de
llevar la vida que Vortud inspira, al cabo de los años sabréis quién
tiene el verdadero sombrero. Será aquel que consiga llevar una vida
digna y feliz."
Y cuando mi padre hubo terminado de decir esto, se despidió de todos
con una sonrisa amable y se internó en el bosque. Ahora estaba
tranquilo, por fin podría dormir el gran sueño y tener su merecido
descanso.
Los años pasaron desde aquel día, pasaron los siglos también y cada
uno de nosotros, los tres hermanos, formamos nuestra propia familia, y
cada uno de nosotros pensamos, estamos convencidos de que somos los
poseedores de Vortud. Tanto esfuerzo pusimos en llevar una vida digna
y feliz que aún no sabemos quién fue el afortunado, y creo... creo que
nunca lo sabremos.
Blas Cubells Villaba
domingo, 14 de septiembre de 2008
SEMILLAS
| De aquel rincón bañado por los fulgores del sol que nuestro cielo triunfante llena; de la florida tierra donde entre flores se deslizó mi infancia dulce y serena; envuelto en los recuerdos de mi pasado, borroso cual lo lejos del horizonte, guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado, del sembrador más raro que hubo en el monte. Aún no se si era sabio, loco o prudente aquel hombre que humilde traje vestía; sólo sé que al mirarle toda la gente con profundo respeto se descubría. Y es que acaso su gesto severo y noble a todos asombraba por lo arrogante: ¡hasta los leñadores mirando al roble sienten las majestades de lo gigante! Una tarde de otoño subí a la sierra y al sembrador, sembrando, miré risueño; ¡desde que existen hombres sobre la tierra nunca se ha trabajado con tanto empeño! Quise saber, curioso, lo que el demente sembraba en la montaña sola y bravía; el infeliz oyóme benignamente y me dijo con honda melancolía: —Siembro robles y pinos y sicomoros; quiero llenar de frondas esta ladera, quiero que otros disfruten de los tesoros que darán estas plantas cuando yo muera. —¿Por qué tantos afanes en la jornada sin buscar recompensa?— dije. Y el loco murmuró, con las manos sobre la azada: —«Acaso tú imagines que me equivoco; acaso, por ser niño, te asombre mucho el soberano impulso que mi alma enciende; por los que no trabajan, trabajo y lucho; si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende! »Hoy es el egoísmo torpe maestro a quien rendimos culto de varios modos: si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro. ¡Nunca al cielo pedimos pan para todos! En la propia miseria los ojos fijos, buscamos las riquezas que nos convienen y todo lo arrostramos por nuestros hijos. ¿Es que los demás padres hijos no tienen?... Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre y, en las guerras brutales con sed de robo, hay siempre un fratricida dentro del hombre, y el hombre para el hombre siempre es un lobo. »Por eso cuando al mundo, triste, contemplo, yo me afano y me impongo ruda tarea y sé que vale mucho mi pobre ejemplo aunque pobre y humilde parezca y sea. ¡Hay que luchar por todos los que no luchan! ¡Hay que pedir por todos los que no imploran! ¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan! ¡Hay que llorar por todos los que no lloran! Hay que ser cual abejas que en la colmena fabrican para todos dulces panales. Hay que ser como el agua que va serena brindando al mundo entero frescos raudales. Hay que imitar al viento, que siembra flores lo mismo en la montaña que en la llanura, y hay que vivir la vida sembrando amores, con la vista y el alma siempre en la altura». Dijo el loco, y con noble melancolía por las breñas del monte siguió trepando, y al perderse en las sombras, aún repetía: —«¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!...» |
domingo, 7 de septiembre de 2008
EL ATRAPA SUEÑOS
| Atrapar aquello que soñamos o deseamos es el secreto de la prosperidad y abundancia en nuestra vida. Decidete ya a atrapar tus sueños y deseos, revela el secreto al UNIVERSO y ve hacia tu abundancia y porsperidad. Cuenta la leyenda, que hace mucho mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota, tuvo una visión en lo alto de una montaña. En esa visión Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría, apareció en la forma de una araña y le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender. Mientras le hablaba la araña tomo un aro de sauce, el de mayor edad, también pluma, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña. Habló con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos siendo bebes para luego crecer en la niñez, después a la edad adulta y finalmente llegamos a la vejez, donde debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebes completando así el circulo. Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, que en cada tiempo de la vida hay un sin fin de fuerzas, algunas benignas y otras malignas. Si te encuentras con las fuerzas benignas ellas te guiaran en la dirección correcta, pero si escuchas a las fuerzas malignas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada. Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro. Cuando Iktomi termino de hablar, le dio al anciano Lakota la red y le dijo: ¿ves la telaraña? es un circulo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones. Si tu crees en el gran espíritu, la telaraña atrapara tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero. El anciano Lakota, le pasó su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida. Este se cuelga arriba de sus camas, en sus casas para proteger sus sueños y visiones: lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo, escapa a través del agujero que hay en el centro de la red para no ser nunca más parte de ellos. |
miércoles, 20 de agosto de 2008
Pregúntale a los muertos (cuento árabe )
Un día de sol, en el que el anciano se hallaba meditando bajo la sombra de una vieja higuera, se presentó ante el umbral de su jardín un joven que dijo:
- "Amigo sabio, ¿puedo pasar?"
- "La puerta está abierta" - respondió Khalil.
El joven, cruzando el umbral y acercándose al anciano, le dijo:
- "Me llamo Maguín y soy artista. Mi trabajo es sincero y pleno de sentimiento, sin embargo tengo un gran problema: me atormentan las críticas que se hacen de mi vida, mi obra y mi persona. Vivo obsesionado por las descalificaciones de los críticos de arte, y por más que trato de que no me afecten, me acaban esclavizando... Sé que eres un hombre sabio y que tu fama de sanador alcanza los horizontes más remotos. Dicen también que tus remedios son extraños, y, sin embargo, no me falta confianza para acudir a ti, a fin de conseguir la paz que tanto necesito en la defensa de mi imagen."
Khalil, mirando al joven con cierta displicencia, le dijo:
- "Si quieres realmente curarte, vé al cementerio de la ciudad y procede a injuriar, insultar y calumniar a los muertos allí enterrados. Cuando lo hayas realizado, vuelve y relátame lo que allí te haya sucedido."
Ante esta respuesta, Maguín se sintió claramente esperanzado en la medicina del anciano. Y aunque se hallaba un tanto desconcertado por no entender el porqué de tal remedio, se despidió y salió raudo de aquella casa.
Al día siguiente, se presentó de nuevo ante Khalil.
- "Y bien, ¿fuiste al cementerio?" - le pregunto éste.
- "Sí" - contestó Maguín, en un tono algo decepcionado.
- "Y bien, ¿qué te contestaron los muertos?"
- "Pues en realidad no me contestaron nada, estuve tres horas profiriendo toda clase de críticas e insultos, y en realidad, ni se inmutaron"
El anciano sin variar el tono de su voz le dijo a continuación:
- "Escúchame atentamente. Vas a volver nuevamente al cementerio, pero en esta ocasión vas a dirigirte a los muertos profiriendo todos los elogios, adulaciones y halagos que seas capaz de sentir e imaginar"
La firmeza del sabio eliminó las dudas de la mente del joven artista por lo que despidiéndose, se retiró de inmediato.
Al día siguiente Maguín volvió a presentarse en la casa de anciano...
- "¿Y bien?"
- "Nada" - contestó Maguín en un tono muy abatido y desesperanzado.
- "Durante tres horas ininterrumpidas, he articulado los elogios y elegías más hermosos acerca de sus vidas, y destacado cualidades generosas y benéficas que difícilmente pudieron oír en sus días sobre al tierra, y... ¿qué ha pasado? Nada, no pasó nada. No se inmutaron, ni respondieron. Todo continuó igual a pesar de mi entrega y esfuerzo. Así que... ¿eso es todo?", preguntó el joven con cierto escepticismo.
- "Sí" - contestó el viejo Khalil.
- "Eso es todo... porque así debes ser tú, Magín: indiferente como un muerto a los insultos y halagos del mundo... porque el que hoy te halaga, mañana te puede insultar, y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en tí mismo, más allá de los claros y los oscuros del mundo"
viernes, 27 de junio de 2008
EL DIAMANTE
"¡La piedra! ¡La piedra! ¡Dame la piedra preciosa!"
"¿Qué piedra?, preguntó el monje.
"La otra noche se me apareció en sueños el Señor Shiva", dijo el aldeano, "y me aseguró que si venía al anochecer a Las afueras de la aldea, encontraría un monje que me daría una piedra preciosa que me haría Rico para siempre"
El monje rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra.
"Probablemente se refería a ésta", dijo el monje, mientras entregaba la piedra al aldeano. "La encontré en un sendero del bosque hace unos días. Por supuesto que puedes quedarte con Ella ... TE LA REGALO !
El hombre se quedó mirando la piedra con asombro. ¡Era un diamante! Tal vez el mayor diamante del mundo, pues era tan Grande como la mano de un hombre.
Tomó el diamante y se marchó. Pasó la noche dando vueltas en la cama, totalmente incapaz de dormir. Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al monje y, devolviéndole el diamante, Le dijo:
"Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta felicidad de este "DIAMANTE".
Anthony de Mello