miércoles, 21 de mayo de 2008

La cualidad de dar

Érase una vez una sabia mujer que mientras viajaba por las montañas,
se encontró un hermoso diamante en un riachuelo.

Al día siguiente se cruzó en el camino con otro viajero y al saber que
estaba hambriento, le ofreció parte de la comida que traía con ella.
Al abrir su bolsa para sacar los alimentos, el hombre vio la piedra
preciosa en el fondo de la bolsa, y quedó maravillado. Entonces el
viajero le pidió el diamante a la mujer y ésta, sin dudarlo, lo sacó
de su bolsa y se lo dio.

El hombre se fue dichoso por su increíble suerte, ya que sabía que el
valor de la piedra era lo suficientemente alto como para vivir sin
apuros durante el resto de su vida. Pero días más tarde, después de
haber buscado a la mujer, la encontró, le devolvió la joya, y le dijo:

-He estado pensando... soy consciente del valor de esta piedra que
quiero devolverle, pero espero que a cambio usted me dé algo aun más
valioso.

Y después de un silencio, continuó:

-Déme esa cualidad que le permitió regalarme este tesoro con
generosidad y desprendimiento.

La mayor satisfacción del ser humano es saber que está aportando algo
constructivo a la vida de otras personas.

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